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Tombolini: “El Gobierno se va con un PBI entero de deuda”

Tombolini: “El Gobierno se va con un PBI entero de deuda”

El candidato de Roberto Lavagna para la Ciudad de Buenos Aires criticó con dureza la política económica de Mauricio Macri. Recordó que el presidente asumió un país con un 29 por ciento de pobreza y vaticinó que, al terminar su mandato, la dejará cercana a los 40 puntos.

“Un gobierno que se va con un PBI entero de deuda, que asumió con una pobreza de 29 puntos y se va con 40 de pobreza y con 10 puntos de indigencia, es el resultado de malas políticas aplicadas en materia de política económica”, manifestó este jueves por la noche el candidato a jefe de Gobierno de Consenso Federal, Matías Tombolini.

Entrevistado en el programa 4 Días, que se emite por A24, hombre de Roberto Lavagna en la Ciudad de Buenos Aires no anduvo con medias tintas a la hora de definir las decisiones de Macri en materia económica: “Todas malas, porque los argentinos vivimos peor”, afirmó.

“No tenemos un horizonte de crecimiento a la vista. Tenemos un 2,5 por ciento de contracción y un generoso 40 por ciento de inflación previstos para el año que viene”, aseguró Tombolini, en otro momento de una nota que dejó definiciones de alto voltaje.

Tombolini: “Macri nos metió en un círculo vicioso”

Tombolini: “Macri nos metió en un círculo vicioso”

El candidato a jefe de Gobierno de Consenso Federal graficó la situación económica actual: “menos consumo, menos actividad, más desocupación, menos consumo… y así, cada vez peor”.

“Todos perdemos contra la inflación”, manifestó el candidato a jefe de Gobierno de Roberto Lavagna, Matías Tombolini.

El economista volvió a cuestionar a la administración de Mauricio Macri, afirmando que “nos metió en un círculo vicioso”.

Puso como ejemplo a las jubilaciones, que, el año pasado, subieron un 28%, y las comparó con el aumento de precios que hubo en 2018, que fue del 48%.

“Se suponía que en 2019, si la inflación era más baja que la del año pasado, las jubilaciones se podían recuperar. Pero la inflación va a ser más alta y, por lo tanto, van a perder de nuevo contra los precios”, indicó.

“¿Qué es lo que nos pasa cuando hay una inflación como la que estamos sufriendo? Consumimos menos. Y si consumimos menos, ¿qué ocurre? La empresa o el comercio tiene más costos, menos ventas, menos margen. Entonces despide trabajadores y, por lo tanto, aumenta el desempleo. ¿Y eso qué genera? Que se consuma menos. Y así, cada vez peor”, explicó Tombolini.

“Esto es una rueda que termina excluyendo a cada vez más personas. La foto de la pobreza y del hambre no es una sensación”, remató el candidato porteño de Consenso Federal.

Resumen económico de la semana (del 10/06 al 14/06)

Más inflación y caída de la productividad

Otra semana con malas noticias económicas. El Indec anunció la inflación de mayo, que no fue muy diferente del Relevamiento de Expectativas del Mercado del BCRA: +3,1% para ese mes, con una acumulada en el año de +19,2% y una interanual de +57,3%.

¿Hace falta recordar que en el Presupuesto 2019, el Gobierno estimó una inflación para todo 2019 del 23%? ¿Hace falta subrayar una vez más la imprevisibilidad y la falta de credibilidad de la política económica actual?

Las preguntas son retóricas, por supuesto, y nacen de la indignación. Más aún cuando se observa la inflación en alimentos y bebidas, que, en términos interanuales, fue de +64,9%, impactando de manera directa en los sectores bajos y medios de la sociedad, que consumen casi todos sus ingresos en comer y beber para subsistir.

Sin embargo, alimentos y bebidas no fue el que lideró el ranking de los rubros que más subieron (creció +2,4% ese mes). La lista de las mayores alzas mensuales la encabezan salud (+5,1%); vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles (+4%) y transporte (+3,5%). Todos estos productos y servicios también duelen, y mucho, en el bolsillo de los trabajadores, las pymes, las personas semiocupadas y los desocupados.

Los precios en CABA también afectan a los porteños

La Ciudad de Buenos Aires, a través de su organismo estadístico oficial, arrojó para mayo los siguientes datos sobre inflación:

  •         +3,1% en el mes analizado.
  •         +19,4%, acumulada en 2019.
  •         +54,7% en los últimos 12 meses.
  •         +60% interanual en bienes generales.

Mientras que los productos y servicios que más se encarecieron, con datos mensuales de mayo fueron:

  •         Educación: +5,7%.
  •         Salud: +4,9%.
  •         Vivienda, agua, electricidad y otros combustibles: +4,4%.

La producción continúa a media máquina

Otro dato preocupante del Indec fue publicado el martes último. Refirió que la utilización de la capacidad instalada mostró otra vez caídas interanuales. En abril se alcanzó el 61,8% de utilización, lo que implica una caída de 6 puntos porcentuales (pp) versus abril de 2018.

En este marco, las automotrices nuevamente fueron las que más sintieron la recesión y la caída de la productividad. El nivel de utilización de capacidad instalada de este sector era, en abril, del 37,6%, 18,2 pp menos que 12 meses atrás.

De igual modo, hubo caídas notables en tabaco (-10,6 pp) y caucho y plástico (-10,3 pp). Solamente edición e impresión (+1,2 pp) tuvo dinámica positiva.

Una aproximación al porqué de estos datos

Si bien la explicación de la actual situación económica no puede ser resumida en un texto de blog, se puede afirmar que:

  1. a)  La inflación es el resultado de una política económica oficial que ha fracasado hace ya tiempo en todos sus intentos por ganar reputación a través de credibilidad y certezas; el rumbo, ese rumbo que desde el Gobierno parece ser el único, nos conduce indefectiblemente a este aumento persistente de los precios mes a mes; y la falta de diálogo y de apertura, desde el plano político, por parte de quienes gobiernan, han contribuido a esta inercia inflacionaria de la que no podemos distraernos, puesto que, ya sabemos, el final es abierto y depende de factores tanto externos como internos.
  2. b)   La caída de la utilización de la capacidad instalada en la industria manufacturera (y su consecuente caída de la actividad) es una consecuencia directa del factor inflación, que retrae la demanda, baja el poder adquisitivo del salario real y, a la vez, para controlar un alza de precios todavía mayor, genera un elevado costo de financiamiento para empresas y pymes.

Necesitamos que, desde la política y la clase dirigente, se arribe a consensos básicos para salir de esta crisis que no es tan solo económica, sino social. No han pasado ni 15 días desde que leímos el informe de la UCA donde se señala que, a 2018, casi el 52% de los niños, niñas y adolescentes de la Argentina viven en la pobreza.

La negación de cualquier posibilidad de diálogo, aun en tiempos electorales como los que vivimos, profundiza este deterioro de la vida de millones de argentinos. Mientras estas líneas son escritas más ciudadanos, y entre ellos chicos, caen en la pobreza. No podemos esperar a diciembre. Se juega el futuro del país.

Los alquileres en CABA cada vez más caros y difíciles de pagar

Los alquileres en CABA cada vez más caros y difíciles de pagar

Los alquileres en la Ciudad de Buenos Aires aumentaron 34,5%, entre febrero de 2018 y el mismo mes de 2019, según se desprende de datos de la Dirección General de Estadísticas y Censos del Gobierno de la Ciudad.

Actualmente, el alquiler de un departamento monoambiente tiene un valor promedio de $10.410; un 2 ambientes, $13.953, y un 3 ambientes, $20.362. Claro que al tratarse de un promedio, es común encontrar valores más altos. Además, en estas cifras no están incluidas las expensas.

En el último año, los barrios que sufrieron una mayor variación en la suba de los alquileres en CABA fueron: Colegiales, Palermo, Monserrat, Retiro, Villa del Parque y Villa Urquiza.

Tarifazo, inflación y bajos ingresos: la variable de ajuste de los inquilinos

La Defensoría del Pueblo de la Ciudad de Buenos Aires informó a través del Programa de Atención a Inquilinos (PAI) que se ha elevado la cantidad de inquilinos que abandonaron inmuebles por razones económicas.

El incremento efectuado por el Gobierno en las tarifas de los servicios públicos (entre febrero 2018 y febrero 2019 el agua aumentó 53,6%; la electricidad, 58,8%, y el gas 84,7% respectivamente) y los altos índices de inflación, aumentan la incertidumbre en los ciudadanos porteños que no cuentan con vivienda propia y que conviven con la dificultad de pagar un alquiler mes a mes, sumado a las expensas correspondientes.

Nadie discute que era necesario corregir las tarifas de los servicios públicos, sin embargo, es evidente que la manera en la que se efectuó este tarifazo solo provocó que a los ciudadanos no les alcance el dinero.

El PAI registró que un inquilino debe poseer un ingreso económico superior a $20.353 para superar la línea de pobreza, si se contempla el valor del alquiler de un monoambiente y el valor de la Canasta Básica Total (CBT) de un hogar unipersonal que corresponde a $9943, un requisito al que llega menos de la mitad de la población con ocupación. Mientras que una familia compuesta por 2 adultos y 2 hijos menores de 10 años necesita para no ser pobre poseer un ingreso superior a $47.220 que cubra el gasto de alquiler de un departamento 3 ambientes y de una CBT de $26.858.

Mientras tanto, la inflación sigue en alza, por lo cual el panorama previsto para los próximos meses es poco alentador.

Las medidas económicas del Gobierno ajustan el bolsillo de la población, que lo único que espera es poder pagar el alquiler, los servicios básicos y llegar a fin de mes.

Si el mundo estornuda a nosotros nos da neumonía

Si el mundo estornuda a nosotros nos da neumonía

Otra vez la misma película. El tipo de cambio llegó a un nuevo récord histórico, $44,92 por dólar. Con una tasa promedio de las Leliq de 67,75% anual. Los emergentes, mayoritariamente “estornudaron” depreciando sus monedas, pero a nosotros nos dio neumonía. Solo alcanza con ver la variación diaria de nuestro país vs. esos emergentes.

Los problemas que suscitan la suba a ritmo acelarado del dólar también son conocidos y reiterados. En el corto plazo, este aumento del billete estadounidense impacta en los productos de la canasta básica, generando más inflación, más endeudamiento familiar y menos expectativas de bajar la pobreza. A su vez, empuja los subsidios a la Energía que otorga el Tesoro. Estos subsidios no están en dólares, pero se paga en pesos un diferencial entre precio de compra y precio de venta que sí lo está.

Por su parte, el intento por captar pesos y contener el valor del dólar, impiden que las pymes tomen crédito a un interés razonable, y lo propio pasa con los consumidores finales: pagar el mínimo de la tarjeta es acercarse a un abismo. La búsqueda del ancla nominal utilizando la cantidad de dinero, con su respectivo sobrecumplimiento de meta, y su dependencia de la tasa de interés fue insuficiente para contener la demanda de dólares.

Por lo cual quedan la tasa y los futuros como únicos instrumentos para darle estabilidad al mercado cambiario. Necesitamos una economía que tenga una referencia para fijar precios no atada al tipo de cambio. De lo contrario, con este escenario, veremos repetirse la misma película una y otra vez, y no sin riesgos: más incertidumbre, más recesión, más inflación, más estancamiento y más pobreza.